Vista aérea del relleno sanitario LRI en Graham.
Probablemente los rellenos sanitarios no sean lo primero en lo que la mayoría de la gente piensa cuando se habla del cambio climático. Pero tal vez deberían serlo: los rellenos sanitarios liberan grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero con una capacidad de calentamiento global mucho mayor que la del dióxido de carbono (CO₂).
Para ayudar a enfrentar este desafío, la Legislatura estatal aprobó en 2022 la Ley de Emisiones de Metano en Rellenos Sanitarios (en inglés, Landfills–Methane Emissions law). El propósito de esta ley es reducir las emisiones de metano en los rellenos sanitarios municipales de residuos sólidos (MSW, por sus siglas en inglés). Ecología estableció nuevos requisitos para los propietarios y operadores de rellenos sanitarios con el fin de reducir las emisiones de metano, así como un nuevo programa de subvenciones para ayudar a cubrir los gastos asociados.
El programa de subvenciones para la reducción de emisiones de metano en rellenos sanitarios, financiado por la Ley de Compromiso Climático (CCA, del inglés Climate Commitment Act), ya está teniendo un impacto. En 2024, el primer año de operación del programa, otorgamos casi $10 millones en subvenciones a 13 rellenos sanitarios en todo Washington. Estas subvenciones apoyan la planificación de proyectos, el monitoreo de emisiones, la recolección y el control de gases, y más — todo con el objetivo de reducir las emisiones de metano.
Este año, ya estamos viendo resultados concretos.
George Duvendack, ingeniero regional en el relleno sanitario LRI en Graham, dice que el programa generó una gran expectativa. “Se ha hablado de esto durante mucho tiempo, y la subvención nos permitió avanzar de manera significativa”, dijo Duvendack. LRI usó los fondos de Ecología para añadir 75 cabezales de pozo autoajustables a su sistema de recolección y control de gases, una tecnología que ha mejorado la eficiencia y sostenibilidad del relleno sanitario.
Según explicó Duvendack, los rellenos sanitarios utilizan pozos para extraer el gas del vertedero (una mezcla compuesta principalmente de metano y CO₂) generado por la descomposición de material orgánico. Los cabezales de control conectados a estos pozos pueden ajustarse para regular la cantidad de gas que se extrae, según las condiciones. Antes de la instalación de los nuevos cabezales automatizados, los operadores de LRI tenían que ajustarlos manualmente una vez al mes. Pero ahora, los cabezales autoajustables se regulan por sí mismos cada pocas horas en respuesta a las condiciones cambiantes. Estos cabezales también recopilan datos de forma continua, enviando información en tiempo real a un panel digital que los ingenieros monitorean para garantizar que todo funcione correctamente.
Cabezal antiguo de control de gas, que los operadores deben ajustar mensualmente.
Nuevo cabezal autoajustable para gas, que se ajusta cada pocas horas en respuesta a las condiciones cambiantes.
“Esto se traduce a mejoras tanto en la cantidad como en la calidad del gas capturado”, explicó Olivier Moi, especialista ambiental de LRI.
Al mejorar la cantidad y calidad del gas recolectado, LRI minimiza las emisiones a la atmósfera. LRI vende alrededor de un tercio del gas recolectado a una instalación energética en el sitio para generar energía eléctrica renovable. El gas restante se quema mediante una antorcha en lugar de liberarse, un proceso que destruye el metano.
Dos antorchas cerradas en el relleno sanitario de LRI que queman el gas recolectado y no utilizado para generar energía.
Motor usado para generar electricidad a partir del gas recolectado en el relleno sanitario.
“No estábamos acostumbrados a este tipo de oportunidades de financiamiento”, comentó Rick Vahl, gerente de Asuntos Gubernamentales. “Ecología hizo muy fácil dar el paso. Estábamos cautelosamente optimistas y realmente apreciamos la comunicación a lo largo del proceso”.
La participación del público y la construcción de relaciones sólidas han sido fundamentales para el éxito de este programa de subvenciones. Nadie sabe esto mejor que Janée Zakoren, administradora del programa de subvenciones para la reducción de metano en rellenos sanitarios de Ecología. Desde el inicio del proceso, Zakoren ha llevado a cabo numerosas reuniones, entrevistas, discusiones y encuestas, y ha puesto énfasis en mantener una comunicación clara y continua.
“Quiero que los beneficiarios se sientan apoyados, informados y seguros al navegar los requisitos mientras se mantienen enfocados en los objetivos de sus proyectos”, dijo. “En última instancia, mi objetivo es forjar alianzas sólidas”.
Janée Zakoren, administradora del programa de subvenciones para la reducción de metano en rellenos sanitarios de Ecología, y George Duvendack, ingeniero regional en el relleno sanitario LRI en Graham, durante una visita al sitio.
Estas alianzas continúan incluso después de que los proyectos financiados concluyen. “Estas relaciones de confianza son muy importantes para el desarrollo de futuros programas de subvenciones”, afirmó Zakoren. “Nos permiten incorporar la retroalimentación recibida y apoyar de manera más efectiva los impactos duraderos impulsados por la comunidad”.
Este financiamiento está impulsando a Washington hacia su meta de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. Aprende más sobre las formas en que estamos trabajando para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero en esta hoja informativa sobre la CCA en español o nuestra página web de la Ley de Compromiso Climático (en inglés).
