Patios más limpios, futuro más limpio: vecindario de Ridgefield inicia etapa final de limpieza de suelos contaminados

Si visitaste el área general de 111 West Division Street en Ridgefield durante los últimos 10 años, habrás notado los sonidos y la actividad de los equipos de limpieza y paisajistas excavando y reconstruyendo patios. Por extraño que parezca, hay una razón importante por la que la mayoría de los propietarios elegibles se apuntaron para esto: remover el suelo tóxico.

En 2025, los trabajadores completaron la limpieza de 10 patios, aumentando así a 39 los patios residenciales descontaminados. Y, para marzo de 2026, solo quedan cuatro patios y varias secciones de aceras (llamadas “derechos de paso”) que aún requieren limpieza. Gracias a una combinación de fondos provenientes de subvenciones y acuerdos, se aseguraron 4.2 millones de dólares para la fase final de limpieza fuera de propiedades privadas.

Este programa de limpieza de jardines está alcanzando un paso crucial en la primavera de 2026, con la descontaminación de los últimos patios participantes en un vecindario de Ridgefield. Pero el suelo de la zona no siempre fue tóxico; cambió con el tiempo debido a su cercanía a un sitio industrial.

¿Cómo afectó el sitio industrial a esta comunidad vecina?

El vecindario se construyó cerca de un gran sitio industrial de tratamiento de madera llamado Pacific Wood Treating (PWT, en inglés), que operó entre 1964 y 1993. Aunque el sitio se ha transformado en un área ribereña descontaminada, gracias a la planificación y los esfuerzos del Puerto de Ridgefield, décadas atrás allí se trataban productos de madera como tablones, postes y tablas que requerían aplicaciones químicas. ¿Y cuál químico usaban? Pentaclorofenol.

Vista aérea de edificios industriales junto al agua a la izquierda y un gran terreno vacío a la derecha.

Una foto aérea de la década de 1970 muestra la distribución previa a la limpieza en la actual propiedad frente al agua del Puerto de Ridgefield. Desde entonces, esta área ha sido remodelada: el terreno vacío a la derecha es ahora un refugio de vida silvestre y humedal restaurado, y la zona a la izquierda alberga muelles y casas flotantes. Foto cortesía del Puerto de Ridgefield.

A diario, grandes camiones que transportaban tablones o postes tratados con pentaclorofenol (similares a postes telefónicos) salían del sitio y atravesaban el vecindario cercano camino a sus compradores. Los postes tratados con pentaclorofenol, sin embargo, no deben transportarse por un barrio residencial, Sin embargo, los postes tratados con pentaclorofenol no deberían transportarse por un barrio residencial, ya que este químico preserva la madera para evitar su descomposición pero al secarse genera un subproducto tóxico que no pertenece en los patios donde juegan los niños, crecen los jardines y viven las familias. En 2022, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) prohibió el pentaclorofenol por los riesgos que presenta a la salud.

¿Cómo se contaminó el suelo?

Con el paso del tiempo, el subproducto tóxico se fue acumulando en los patios, afectando el suelo y creando una capa de polvo tóxico sobre el césped, la tierra junto a las aceras y los bordes de las calles y las veredas. Este polvo también se dispersó del sitio industrial al vecindario. Durante la Guerra de Vietnam hubo una gran demanda de madera tratada y los procesos se modificaron para acelerar la producción y la entrega. La madera empezó a transportarse antes de que se secara por completo, aumentando así la cantidad de polvo tóxico generado y liberado durante el transporte. 

Como la madera aún estaba húmeda durante el transporte, el pentaclorofenol podía gotear y secarse en los lugares donde caía. Los químicos tóxicos resultantes se llaman dioxinas y furanos, comúnmente llamados dioxinas Mojado o seco, no es un químico que nadie quiere en su patio, especialmente porque se degrada muy lentamente.

Casi todas las dioxinas aumentan el riesgo de cáncer, afectan la función del hígado y perjudican la salud humana con el tiempo.

Una excavadora amarilla y un rodillo de vapor empujan y compactan tierra en un terreno grande en un día nublado.

Una excavadora en proceso de construir una cubierta protectora de tierra en el sitio industrial del Puerto de Ridgefield. El Departamento de Ecología inició y completó la limpieza en el sitio industrial de tratamiento de madera antes de descubrir la contaminación en el vecindario. (foto de Ecología)

Marian Abbett, jefa de sección del Programa de Limpieza de Sustancias Tóxicas en la Oficina Regional Suroeste de Ecología, dijo que la acumulación de dioxinas es un problema; mientras más dioxinas haya, mayores serán los riesgos para la salud.

“Las dioxinas en el suelo no representan un riesgo inmediato, pero sí pueden afectar la salud de tu familia con el tiempo”, dijo Abbett. “Por ejemplo, algo tan sencillo como cultivar zanahorias en tu jardín: si lo haces directamente en el suelo en lugar de en una cama elevada con tierra limpia, ese suelo podría estar lleno de dioxinas. Si no lavas bien tus frutas y verduras, también podrías terminar comiendo tierra contaminada con dioxinas. Por eso este programa de limpieza ha sido tan importante: restauró docenas de patios para crear espacios más seguros para las familias”.

En sus marcas, listos, ¡a limpiar!

Ecología desconocía que había contaminación en el vecindario adyacente cuando comenzó a elaborar los planes de limpieza para el sitio industrial. Esta se descubrió cuando los trabajadores analizaron el suelo al otro lado de la calle del sitio como parte de las actividades de Ecología y el Puerto de Ridgefield. Una vez descubrimos que se necesitaban dos limpiezas, empezamos a colaborar con entidades locales para llevarlas a cabo.

Ecología y el Puerto hicieron múltiples rondas de muestreo para evaluar patios individuales, aceras públicas y derechos de paso y determinar qué áreas necesitaban limpiarse. Los propietarios de residencias tuvieron derecho a rechazar el servicio y no fueron incluidos en la limpieza si decidieron no participar.

En promedio, rehabilitar un patio toma unos dos meses de principio a fin. Durante el primer paso, los trabajadores inspeccionan el patio de la residencia para identificar la ubicación de las plantas y las estructuras, determinar qué partes deben excavarse y elaborar un informe. Luego, un arquitecto paisajista trabaja directamente con los propietarios para crear un plan de restauración, que incluye la ubicación de las plantas que se replantarán o reemplazarán. Después, los trabajadores excavan el suelo tóxico a una profundidad de 1.5 a 3 pies en todo el patio, alrededor de las aceras y lo más cerca posible de la cimentación de la casa, y lo reemplazan con tierra limpia. Finalmente, se restaura el paisaje para devolverlo a su estado original.

Una explanada de tierra marrón se extiende junto a un borde de concreto en un día soleado.

Patio de un residente durante obras de extracción.

Un campo de grama verde se extiende hasta una acera.

Patio de un residente después de las obras de extracción.

La limpieza comenzó en 1996, con el Puerto de Ridgefield como la entidad principal encargada de las actividades en ambos sitios. Ecología pudo ofrecer al Puerto aproximadamente 83 millones de dólares en subvenciones bajo la Ley Modelo de Control de Sustancias Tóxicas (Model Toxics Control Act, en inglés), además de acuerdos y préstamos, que apoyaron el trabajo.

Limpieza ribereña vecina

Penny Hughes, gerenta de proyectos ambientales con el Puerto de Ridgefield, dijo que la zona ribereña del puerto se ha limpiado gracias a la ayuda de Ecología. La limpieza comenzó en 1996 y terminó en 2015. En el lugar donde operaba Pacific Wood Treating, los especialistas removieron:

  • 24,800 galones de contaminación líquida
  • Más de 1.5 millones de libras de lodo contaminado
  • Contaminación de más de 1 millón de galones de agua subterránea
  • 5,392 yardas cúbicas de suelo contaminado

Finalmente, el área de aproximadamente 41 acres se cubrió con tierra limpia, restaurando así el terreno para futuros desarrollos.

“Después de 30 años, esperamos concluir oficialmente la limpieza este verano”, dijo Hughes. “Aunque no estuve aquí desde el principio como empleada, crecí en Ridgefield y la observé como espectadora. La zona ribereña del puerto pasó de ser un área industrial que no estaba abierta al público a convertirse, tras una extensa limpieza, en un espacio que hoy está abierto a la comunidad y se disfruta durante todo el año. Y ahora, con la limpieza del vecindario alcanzando un hito, nos sentimos orgullosos de ser parte de un futuro más seguro para la comunidad”.

Para ayudar a informar a los propietarios y escuchar sus comentarios, Ecología realizó un periodo de comentarios públicos para esta última fase de la limpieza. La mayoría de los vecinos ya están familiarizados con el proyecto, ya que la construcción comenzó en 2017. Una vez se limpia un patio, el propietario recibe un pequeño paquete con un documento que certifica que la limpieza se realizó, como comprobante de las medidas tomadas por el Puerto y Ecología para abordar la contaminación.

Según Abbett, los patios que recibieron tierra nueva serán más seguros para las familias y mascotas.

“Esto no habría sido posible sin la colaboración de la ciudad y el Puerto de Ridgefield”, dijo Abbett. “La ciudad y el Puerto realizaron la limpieza en nombre del público, y este esfuerzo de más de una década ha hecho que la comunidad sea más saludable, un patio a la vez”.

¿Quieres enterarte de otras limpiezas?

Puedes ver otros sitios de limpieza en línea, en nuestro mapa “What’s in my Neighborhood” (en inglés). El mapa incluye todos los sitios contaminados del estado, incluso los que ya se han restaurado. También puedes buscar por dirección, código postal o nombre del sitio.