Mira nuestro video donde el personal actual y jubilado del Puerto de Bellingham, la Ciudad de Bellingham y Ecología reflexionan sobre los éxitos y desafíos de 30 años de limpieza. (Subtítulos disponibles en español.)
Los residentes más recientes de Bellingham, que hoy disfrutan de la zona frente a la costa con sus parques, comercios y viviendas, quizá no imaginen lo que hubo allí antes: un área de industria pesada que contaminó grandes extensiones de la bahía y sus riberas.
¿Cómo ocurrió esta transformación? Hace treinta años ayudamos a formar una asociación de varias agencias para guiar la limpieza de la Bahía de Bellingham conforme a la ley estatal de limpieza ambiental, llamada Ley Modelo para el Control de Sustancias Tóxicas (MTCA, Model Toxics Control Act), con miras a restaurar el hábitat y sentar las bases para el redesarrollo de la zona. La determinación, la creatividad y la flexibilidad, junto con más de $100 millones en financiación de la MTCA, han sido el motor de este esfuerzo.
Adopción de un nuevo enfoque para la limpieza
Durante mucho tiempo, Bellingham ha sido hogar de industrias de recursos naturales, como la fábrica de pulpa y papel de Georgia-Pacific, que sostuvo la economía local durante muchas décadas.
Limpieza de Bellingham Bay – en números
- Inversión hasta la fecha: más de $300 millones
- Subvenciones de la MTCA desde 2013: $112 millones
- Material contaminado en tierra retirado: 73,099 toneladas
- Sedimentos contaminados retirados: 138,586 toneladas
- Relleno limpio colocado: 145,950 yardas cúbicas
Pero antes de que existieran las leyes ambientales modernas, estas industrias generaron un legado de sustancias tóxicas, como petróleo, bifenilos policlorados (PCB), mercurio, dioxinas y furanos, que contaminaron el suelo, las aguas subterráneas y los sedimentos marinos. Estos contaminantes, procedentes de distintas fuentes, se mezclaron en la bahía, lo que complicó aún más los esfuerzos de limpieza. Además, con el traspaso de propiedades a lo largo de los años, asignar la responsabilidad legal de las labores de limpieza se volvió más difícil.
Una vista de la planta de Georgia-Pacific, Colony Wharf y el canal Whatcom en 2003.
El antiguo sitio de Georgia-Pacific ahora es hogar de Waypoint Park, el edificio Granary y nuevos condominios.
Incluso antes de que la fábrica de pulpa cerrara en el año 2001, Georgia-Pacific había iniciado conversaciones con las agencias locales, federales y estatales, la Nación Lummi y la Tribu Nooksack para encontrar juntos cómo limpiar los numerosos sitios contaminados que había en la bahía.
En 1996, las partes formaron una asociación, actualmente llamada Bellingham Bay Action Team, que fue codirigida por Ecología y el Puerto de Bellingham. Juntas, las partes crearon una estrategia, llamada 2000 Bellingham Bay Comprehensive Strategy, para entender mejor los sedimentos contaminados, las fuentes contaminantes de los sedimentos y el hábitat de los peces en toda la bahía. El plan informa los trabajos de limpieza y otros proyectos realizados en la bahía, y también facilita la integración de proyectos. Y gracias a que la asociación incluye a agencias otorgadoras de permisos, los proyectos de limpieza y otros proyectos en la bahía pueden ajustarse antes de iniciarse el proceso de permisos formal. Estanque de Estabilización Aireada (parte superior derecha, foto de 2019), una laguna cerrada de tratamiento de desechos de 28 acres usada por Georgia-Pacific. El enfoque a nivel de la bahía llevó a decidir convertir parte del estanque, en el futuro, en un área segura de disposición para material contaminado de tres sitios de la Bahía de Bellingham.
El proceso de limpieza se simplificó aún más cuando el Puerto de Bellingham compró 137 acres de terreno de Georgia-Pacific por tan solo $10, asumiendo la responsabilidad legal de limpiar la propiedad.
Crucialmente, esta acción también hizo posible acceder a decenas de millones de dólares en subvenciones de la MTCA, garantizando así que la limpieza pudiera completarse más rápidamente. El Puerto y la Ciudad de Bellingham han adquirido propiedades contaminadas adicionales, poniendo bajo control público un total de 220 acres.
Aunque esta limpieza continúa siendo técnicamente compleja, tener a dos agencias públicas como sus propietarios principales y contar con socios comprometidos con la limpieza a largo plazo facilita implementar una estrategia a largo plazo y encontrar eficiencias logísticas con personal experimentado.
Subvenciones de la MTCA hacen posible la limpieza
Las limpiezas realizadas en la Bahía de Bellingham requieren obras exhaustivas, incluyendo la excavación de miles de yardas cúbicas de suelo contaminado, la colocación de una cubierta para prevenir que las personas y el ambiente se vean expuestos a la contaminación subyacente, y la instalación de sistemas de tratamiento de las aguas subterráneas. Este tipo de trabajo pesado no es barato.
Aunque la MTCA establece claramente que la parte responsable de la contaminación debe pagar por la limpieza, la definición de quién es la parte o entidad responsable es muy amplia. Puede referirse a quien contaminó, como también al propietario del sitio contaminado. En el caso de la limpieza de la Bahía de Bellingham, el Puerto y la Ciudad han asumido mucha de la responsabilidad, a la vez que buscan reembolsos de las partes contaminantes y las agencias de seguros.
Tras la limpieza de una parte del sitio Georgia-Pacific West, en 2024 se construyó el proyecto de viviendas asequibles Millworks. Ecología aportó $3.3 millones en subvenciones, aprovechando aproximadamente $175 millones en otros fondos (53 dólares por cada dólar invertido por nosotros).
Las subvenciones más grandes que ofrecemos para trabajos de limpieza se llaman Subvenciones para Acciones Remediales. Estas subvenciones distribuyen fondos de la MTCA a gobiernos locales para evitar que las personas y las comunidades, quienes no causaron la contaminación, tengan que asumir la carga financiera de las limpiezas.
Estas subvenciones son esenciales para hacer progresos en sitios de limpieza complejos como los de la Bahía de Bellingham, que además requieren fondos significativos para abordar la contaminación presente. Desde 2013 hemos invertido más de $62 millones en la limpieza, y se han asignado unos $50 millones para proyectos futuros. La inversión es considerable, pero hará posible tener una comunidad, un medio ambiente y una economía local saludables y prósperas.


